viernes, 1 de abril de 2011

Escritura

Vaya invento la escritura. Puedes conseguir que los demás entiendan lo que sientes, lo que eres, sólo con adornarlo con algunas palabras bonitas, sea alegría tristeza...
O amargura. Amargura por no poder comprenderte a tí mismo, por saber que algo no va bien y no poder hacer nada al respecto. Amargura porque eres demasiado orgulloso para admitir tus errores, pero aún así te arrepientes profundamente de haberlos cometido. Porque haces daño a la gente que más quieres, a gente que no se lo merece. Es entonces cuando recurres a la escritura, cuando un lápiz y un papel son tus mejores amigos, cuando lo has perdido todo, todo, todo.
Cuando no queda nada que sacrificar, cuando todo lo que has sacrificado no es suficiente. Cuando es necesario un pequeño sacrificio, pero no sabes si te queda algo que sacrificar, si es posible, si podrás hacerlo.

Esto fue un mal día, que sin embargo aún recuerdo casi a diario.

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