jueves, 31 de marzo de 2011

Vaivén

Vaivén infinito, entre el cielo y el infierno, entre la dicha y la tristeza, alegría y enfado, placer y tortura.
Cada rayo de sol se convierte en un afilado puñal, que no sirve nada más que para ahondar en la negrura y la aflicción. Cada asomo de gozo, en pesadumbre y melancolía.
Lo que puede parecer felicidad, torna en quebrantado pesar. Las apariencias engañan, incluso al más experto. Las dudas existenciales son lo habitual en un mundo en el que el exterior importa tanto, que lo bueno debe ser ahogado en beneficio de aquellas cosas nocivas que sustituyen nuestros sentimientos más puros cuando no somos capaces nada más que de regodearnos en nuestra ingenuidad y pensar en un futuro que nunca llegará a ser pasado...

Es un texto que escribí hace bastante tiempo, en una época algo confusa y agitada. Para los que me conocen dice mucho de mí, para los que no... simples verdades generales.

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