sábado, 18 de junio de 2011

Época de cambios y contradicciones

Llegó la época de los cambios, la época de hacerse mayor. De dejar verdaderamente la infancia atrás, separarse de todo cuanto me rodea para partir hacia la auténtica madurez. Nos aproximamos al momento de dar el gran salto después de mucho tiempo tomando carrerilla, unos más rápido, otros más lento, unos con más baches en el camino y otros con menos, pero finalmente todos nos arrojamos al vacío, esperando poder volar.
He ahí la cuestión, poder volar. Porque todos esperamos un salto fácil y un vuelo sencillo, pero no siempre es así. Por eso es la época de las contradicciones. Porque por mucho que ansiamos dar el gran salto, todos tenemos un poquito de miedo a darnos de bruces con el frío y cruel suelo que hay por debajo de las nubes. La gravedad es una fuerza malvada que pretende torcer nuestro vuelo y hacernos colisionar, pero hemos de resistir, porque la época que nos ha tocado vivir es también época de oportunidades, pero todas están arriba, y ahí hemos de mantenernos. Apoyémonos, amigos, para alcanzar nuestro destino.


Igual remonto el vuelo, igual me invento que hace tiempo que no encuentro una razón. (Robe Iniesta)

domingo, 1 de mayo de 2011

Desazón

Esa sensación que no sé cómo llamar… esa sensación que mezcla tristeza, rabia, arrepentimiento, ganas de hacer cosas de las que luego te arrepentirías. Es como cuando estás borracho, cuando tienes “una borrachera triste”… y desearías estarlo, porque así al menos tendrías una excusa para tu comportamiento. Porque claro, se supone que estás en pleno conocimiento de lo que haces… pero desearías no estarlo, desearías poder hacer como en los videojuegos: poder hacer lo que quieras, fastidiarlo todo, desahogarte, y luego cargas la partida que habías guardado, y todo resuelto. Pero esto no es así, esto es la vida real, y si te dejas llevar por tus emociones lo pasarás mal cuando te enfríes. Así que intentas pensar dos veces antes de actuar, pero da igual, porque al final estallas. Y cuando has estallado da igual… estás solo, solo en medio de un mundo devastado, porque confundiste las estrellas con el cielo reflejado en el estanque. 

He vuelto a las andadas, he vuelto a enloquecer. (Robe Iniesta)

lunes, 25 de abril de 2011

Él estaba muy enamorado

Él estaba muy enamorado.
Su vida estaba planeada por y para ella. Él creía que, junto a ella, nada podía pararle. A su lado, se sentía inmortal.
Estaba enamorado de su dulzura infinita, de lo cariñosa que era. Estaba enamorado de sus labios de fresa, y de su aterciopelado cabello. Adoraba sus cálidos ojos y sus suaves manos. No se imaginaba la vida sin el roce de su electrizante piel, sin la leve caricia de sus labios sobre los suyos, sin las cosquillas que le producía su hermoso pelo cuando la besaba, con pasión, con cariño, con desenfreno, con dulzura.
No quería vivir sin ella, la sola idea le parecía aterradora. Se sentía afortunado de que ella quisiera estar con él, por eso atesoraba cada momento pasado con ella en lo más profundo de su corazón, en una cajita de suaves paredes aterciopeladas.

Más textos de estos buenos tiempos que corren.

jueves, 7 de abril de 2011

Ilusión

Ilusión es sentarse a su lado y sentirse alegre como un niño haciendo una travesura cuando toca su muslo para ver su reacción. Ilusión es sentir que no quiere besar otros labios que no sean los suyos. Ilusión es intentar ponerle los pelos de punta, experimentando como un bebé con un juguete musical. Sentir la mayor alegría posible cuando consigue sonrojarla diciéndole cosas bonitas, eso es ilusión.
Esa necesidad que siente de estar con ella todo el tiempo, de sentir su cercanía, de sentir el roce con su piel. Esa necesidad de oír un "te quiero", de acariciar su pelo. Todo eso, y no otra cosa, es ilusión.

Textos más recientes, referidos en este caso a hechos de la vida diaria.

lunes, 4 de abril de 2011

Ocurrió en otoño

Ocurrió en otoño.
La primera vez que posó su vista sobre ella, no pudo dejar de pensar que Dios había puesto un ángel en la Tierra para él. Se deleitaba con la contemplación de su dulce rostro, le fascinaba la forma en la que reflejaban la luz sus suaves labios de cereza. No pudo sino divagar sobre el perfumado olor de su fragante cabello, que caía en cascada sobre una espalda de proporciones casi divinas, al igual que el resto de su cuerpo. Parecía una estatua tallada en el más bello mármol que hubiese cobrado vida, la más hermosa que jamás había existido.
Cuando habló con ella por vez primera, el suave trino de su voz lo dejó con la boca abierta; le parecía que hasta los árboles se inclinaban para oír mejor su aterciopelada voz. Su risa le pareció como un concierto de ruiseñores.
Estaba fascinado por ella. A su lado, él se sentía patoso. Le parecía que su voz era demasiado fuerte, sus manos demasiado grandes. En general, se sentía ridículo cuando estaba a su lado. A pesar de todo, no podía dejar de alegrarse cuando estaba junto a ella, pues sentirse como el más torpe de entre todos los hombres era un precio muy bajo a cambio de la contemplación de tal hermosura.

 He aquí un retrato semihistórico de hechos reales.

domingo, 3 de abril de 2011

Tenía ganas de ella

Tenía ganas de verla. De devorarla con la mirada, de ver su agradable y cálida sonrisa. Estaba deseando tocar su electrizante piel, fría y caliente a la vez, que le despertaba y le daba ganas de vivir. Tenía ganas de besar sus labios, suaves y carnosos como ningunos otros. Tenía ganas de sentir su aliento en el cuello, lo que despertaba sus más profundos deseos. Tenía ganas de estar con ella, de sentirla suya, de quererla y de que lo quisiese.
Tenía ganas de ella.

También tengo momentos en los que estoy bien... éste fue uno de ellos.

viernes, 1 de abril de 2011

Escritura

Vaya invento la escritura. Puedes conseguir que los demás entiendan lo que sientes, lo que eres, sólo con adornarlo con algunas palabras bonitas, sea alegría tristeza...
O amargura. Amargura por no poder comprenderte a tí mismo, por saber que algo no va bien y no poder hacer nada al respecto. Amargura porque eres demasiado orgulloso para admitir tus errores, pero aún así te arrepientes profundamente de haberlos cometido. Porque haces daño a la gente que más quieres, a gente que no se lo merece. Es entonces cuando recurres a la escritura, cuando un lápiz y un papel son tus mejores amigos, cuando lo has perdido todo, todo, todo.
Cuando no queda nada que sacrificar, cuando todo lo que has sacrificado no es suficiente. Cuando es necesario un pequeño sacrificio, pero no sabes si te queda algo que sacrificar, si es posible, si podrás hacerlo.

Esto fue un mal día, que sin embargo aún recuerdo casi a diario.

jueves, 31 de marzo de 2011

Vaivén

Vaivén infinito, entre el cielo y el infierno, entre la dicha y la tristeza, alegría y enfado, placer y tortura.
Cada rayo de sol se convierte en un afilado puñal, que no sirve nada más que para ahondar en la negrura y la aflicción. Cada asomo de gozo, en pesadumbre y melancolía.
Lo que puede parecer felicidad, torna en quebrantado pesar. Las apariencias engañan, incluso al más experto. Las dudas existenciales son lo habitual en un mundo en el que el exterior importa tanto, que lo bueno debe ser ahogado en beneficio de aquellas cosas nocivas que sustituyen nuestros sentimientos más puros cuando no somos capaces nada más que de regodearnos en nuestra ingenuidad y pensar en un futuro que nunca llegará a ser pasado...

Es un texto que escribí hace bastante tiempo, en una época algo confusa y agitada. Para los que me conocen dice mucho de mí, para los que no... simples verdades generales.

Personas, emociones y sentimientos

El título de este blog se debe a un ensayo que escribí hace algún tiempo, sobre la novela "Cumbres borrascosas". A pesar del título, no voy a escribir sobre personas concretas, quizá ni siquiera sobre personas reales. Sólo voy a escribir lo que mis sentimientos me inspiren a cada momento, lo que me apetezca escribir, más allá de la realidad de un mundo que no siempre es acogedor.